El festival Coachella arrancó el pasado fin de semana marcando el inicio de la temporada de grandes citas musicales con un cartel de primer nivel que se extiende hasta este domingo. La apertura corrió a cargo de Sabrina Carpenter, quien debutó como una de las figuras principales con un espectáculo ambicioso y una cuidada propuesta estética. En los días siguientes, nombres como Justin Bieber y Karol G completaron la primera entrega del certamen.
En su segundo fin de semana, el evento volvió a generar expectación con una de las apariciones más comentadas: la irrupción sorpresa de Madonna durante el concierto de Carpenter. Tras varios días de especulación, la artista se sumó anoche al espectáculo en Indio (California), protagonizando uno de los momentos más virales de esta edición.
Ambas cantantes compartieron escenario para interpretar una versión conjunta de Like a Prayer, uno de los temas más reconocidos de Madonna, acompañadas por un cuerpo de baile con una escenografía de inspiración religiosa. La actuación incluyó además la interpretación a duo del mítico Vogue, además de un adelanto inédito que, según los indicios, podría formar parte del próximo trabajo discográfico de la artista.
“Así que hoy, hace 20 años, actué en Coachella”, destacó la cantante de 67 años durante su aparición en el escenario. “Estaba en la carpa de baile y fue la primera vez que interpreté Confessions on a Dance Floor Pt. 1 en Estados Unidos, y eso fue muy emocionante para mí. Así que puedes imaginar lo emocionante que es estar de vuelta 20 años después con las mismas botas, con el mismo corsé, la chaqueta que llevaba antes, una chaqueta de Gucci. Es como cerrar el círculo, ¿sabes? Muy significativo para mí”, explicó.
Más allá de lo musical, el apartado visual volvió a tener un papel relevante. La ambición rubia mantuvo una línea estética coherente con el tono del espectáculo, con un estilismo de inspiración bohemia en tonos lilas compuesto por corsé, body satinado y botas altas. Por su parte, Carpenter apostó nuevamente por un vestuario de Dior, consolidando la identidad visual de una gira que ella misma ha definido como la más ambiciosa de su trayectoria.
La participación de Madonna se produce en una semana clave para su carrera, tras confirmar el lanzamiento de su nuevo álbum, Confessions on a Dance Floor II, previsto para julio de 2026, que supone su regreso a la actividad discográfica desde 2019.
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