La película biográfica de Michael Jackson, Michael, ha reabierto un capítulo que durante décadas ha alimentado la curiosidad del público: la relación del cantante con Lisa Marie Presley, hija del Rey del Rock que fue su esposa durante dos años. Más allá del espectáculo, de las portadas y de las teorías, han sido las memorias póstumas de ella las que han permitido asomarse a una historia íntima, compleja y marcada por confesiones sorprendentes que ya llamaron la atención en su momento.
Publicadas en el 2024 bajo el título From Here to the Great Unknown (Desde aquí a lo desconocido) y completadas por su hija Riley Keough, estas memorias reconstruyen desde dentro un matrimonio breve -apenas dos años- pero intenso. En ellas, la única hija de Elvis Presley no solo repasa su historia de amor con el llamado Rey del Pop, sino que también revela aspectos desconocidos de su personalidad, sus inseguridades y sus contradicciones.

Una de las declaraciones más impactantes de Lisa Marie, que falleció en el 2023 a los 54 años, fue que el cantante le confesó al inicio de su relación que “seguía siendo virgen”. Una afirmación que, lejos de tranquilizarla, la dejó profundamente desconcertada. “Estaba aterrorizada porque no quería dar el paso equivocado”, escribió.
Jackson, que entonces tenía 35 años, le aseguró que sus relaciones anteriores no habían sido íntimas. Según ella, solo había besado a Tatum O’Neal y a Brooke Shields, y que un supuesto acercamiento sexual con Madonna nunca llegó a materializarse. Estas confesiones dibujaban una imagen radicalmente distinta a la que muchos podían imaginar de una superestrella mundial.
Lisa Marie afirmó que su marido tenía una relación muy particular con su imagen: nunca se mostraba sin maquillaje, ni siquiera en la intimidad
El inicio de su relación tampoco fue convencional. Cuando aún estaba casada con Danny Keough, Jackson le declaró sus sentimientos de forma directa: “Michael dijo: ‘No sé si te has dado cuenta, pero estoy completamente enamorado de ti’”. A esa frase le siguió una propuesta aún más contundente: ”’Quiero que nos casemos y que tengas mis hijos’”. Presley reconoció que aquel momento supuso un punto de inflexión emocional del que ya no pudo apartarse.
Apenas 20 días después de divorciarse ella, ambos contrajeron matrimonio en 1994 en una ceremonia secreta que sorprendió al mundo. Para muchos, aquella unión parecía más estratégica que sentimental, especialmente porque coincidía con un periodo delicado en la vida de Jackson, marcado por acusaciones de abuso infantil y una presión mediática asfixiante. Sin embargo, Lisa Marie defendió siempre que sus sentimientos eran reales, asegurando que se enamoró “locamente”.

La convivencia, según sus propias palabras, oscilaba entre lo apasionado y lo desconcertante. En uno de los pasajes más comentados, describe su vida íntima con una mezcla de fascinación y extrañeza. Afirmó que su marido tenía una relación muy particular con su imagen: nunca se mostraba sin maquillaje, ni siquiera en la intimidad, y reaccionaba con enfado si ella lo veía sin estar arreglado. Esa obsesión por el control estético se extendía incluso a los momentos más privados.
Presley también relató hábitos que reflejaban la complejidad del artista. En su primera noche juntos, él pidió que la habitación permaneciera completamente a oscuras. Tras el encuentro, desapareció durante más de 20 minutos en el baño y regresó “recompuesto”, maquillado y vestido con pijama de seda.
Sin embargo, hubo otros habitantes de Neverland que dieron versiones diferentes. Adrian MacManus, empleada del lugar, afirmó que la pareja nunca tuvo sexo. Sostuvo que Jackson dejaba debajo de las almohadas o tirada en el suelo ropa de encaje de mujer para que quienes tuvieran que arreglar la habitación creyeran que había existido contacto sexual. MacManus dice que nunca los vio darse un beso. “Era sexo falso. Todo una pantalla”, dijo la mujer.

En la misma línea de negar las relaciones sexuales del matrimonio, otro empleado de la mansión, Sandy Domz, contó que Michael solía rociar perfume de mujer sobre las sábanas y las almohadas para dar a entender que había pasado la noche con su esposa. Pero ella tenía su propia habitación (The Rose Room) y no salía de ahí por las noches. Domz nunca vio a Michael Jackson pasarse al cuarto de Lisa Marie.
Pese a todo, ella insistió en que existía una conexión emocional real. Sin embargo, también dejó entrever sombras importantes, especialmente relacionadas con el consumo de medicamentos por parte de Jackson. Aunque no entró en detalles exhaustivos, sugirió que este factor influyó de manera decisiva en el deterioro de la relación.
Durante los momentos más difíciles —especialmente cuando las acusaciones judiciales se intensificaron— Lisa Marie se mantuvo a su lado, animándole a enfrentar sus problemas legales. No obstante, la presión externa y las tensiones internas terminaron pasando factura. En 1996, la pareja se divorció alegando diferencias irreconciliables. Aun así, la historia no terminó ahí. Presley reconoció que intentaron reconciliarse en varias ocasiones durante los años posteriores.
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