Algunos músicos logran destacarse por su habilidad con un instrumento; otros encuentran su fuerte en la composición; otros, en el desempeño en vivo y solo algunos pueden preciarse de dominar con igual destreza la guitarra y el canto.
Mientras que Jimi Hendrix fue reconocido más por su arte en la guitarra que por el canto, y Robert Plant por su talento vocal, existen otros que fascinan en ambas disciplinas. A continuación, tres guitarristas que son excelentes cantantes.
George Harrison
George Harrison demostró su talento en The Beatles, principalmente como guitarrista. Disco a disco fue ganando más protagonismo como compositor y cantante, aunque en un número de canciones muy inferior al de John Lennon y Paul McCartney.
Fue en su carrera solista donde pudo explotar su potencial completo, no solo como uno de los guitarristas más innovadores e influyentes de la historia, sino también como un cantante excelso que, sin pretensiones de virtuosismo, instaló un estilo con raíces folk y gran expresividad.
Lo melódico y la delicadeza fueron elementos clave para definir su forma de cantar, que se conecta directamente con su ideología ligada a la espiritualidad, algo que se plasma en temas como “Love Comes to Everyone” y “My Sweet Lord”.
Prince
No había nada que Prince no pudiera hacer. Adorado por los guitarristas, es difícil determinar si era mejor vocalista o instrumentista. Además de ser un gran showman, el nacido en Minneapolis dominó con destreza y elegancia tanto el canto como la guitarra, lo que hizo que su interpretación vocal y sus solos con el instrumento fueran una combinación explosiva en sus canciones.
Su estilo como cantante lo acerca a artistas como James Brown o Michael Jackson —quien también se vio influenciado por él— y combinaba elementos del rock, como demuestra en “Let’s Go Crazy”; del soul, en el caso de “Musicology”; e incluso del heavy metal, como en “Nothing Compares 2 U”, un tema en el que también ofrece un inolvidable solo de guitarra.
David Gilmour
Las canciones de Pink Floyd no hubieran sido las mismas sin el sonido característico de la guitarra de David Gilmour. Pero, si bien es considerado un gran virtuoso del instrumento, también es un excelente cantante que definió un estilo muy personal, en el que puede interpretar una balada con su voz aterciopelada y otorgar la potencia necesaria para piezas más rockeras. Esta combinación de registros se puede apreciar claramente en canciones como “Time”.
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