«Tenía 18 años y quería ser original, pero no quería cambiarme el nombre porque me parecía demasiado artificial. A ver, si le quito la a, sigue siendo Barbara, pero es original». Aquel fue el origen de la leyenda de Hollywood y Broadway, Barbra Streisand, que verá una vez más recompensada su larga carrera en el Festival de Cannes 2026. La neoyorquina recibirá el 23 de mayo la Palma de Oro Honorífica en el certamen de cine más importante del mundo. Entre los galardonados anteriores se encuentran Harrison Ford y Denzel Washington, así como el Studio Ghibli, que acaba de ganar el Princesa de Asturias de las Artes.
Barbra Streisand recibirá el premio en la ceremonia de clausura del festival y lo añadirá a una colección que no tiene rival en el mundo del espectáculo. Sus vitrinas incluyen cuatro premios Emmy, diez Grammy, dos Oscar y un Tony. Algo que le permite ser una de las únicas 22 personas que han alcanzado el estatus de élite EGOT, al haber ganado los principales premios estadounidenses en televisión, música, cine y teatro. También puede presumir de tener la Legión de Honor francesa o la Medalla Presidencial de la Libertad que le entregó Barack Obama en 2015.
Tras sus inicios como estrella revelación en el teatro de Broadway, Barbra Streisand se convirtió en un icono mundial tanto en la industria cinematográfica como en la musical. Su primer Oscar lo logró por su papel en Funny girl (1968) con tan solo 26 años. El segundo se lo llevó a casa en 1977 por Evergreen, la canción original de Ha nacido una estrella, en la que también interpretó el papel protagonista.
Más tarde, Barbra Streisand pasó detrás de las cámaras para escribir, dirigir y producir la película Yentl, la historia de una joven que se disfraza de hombre para estudiar el Talmud. El proyecto tardó catorce años en llegar a la gran pantalla, pero obtuvo siete nominaciones a los Oscar en 1984. «Era la primera vez que Hollywood concedía un presupuesto de producción tan elevado a una cineasta», señalan desde Cannes. En cuanto a su exitosa carrera musical, ha sido la única artista femenina que ha tenido un álbum en lo más alto de las listas de éxitos en cada una de las últimas seis décadas.
Barbra Streisand y el amor por su familia
Sin visos de querer jubilarse a sus 84 años, la polifacética artista estadounidense publicó hace unos meses The secret of life: partners, volume two, su primer disco en los últimos ocho años. Un álbum que incluye colaboraciones con Paul McCartney y Bob Dylan y en el que confiesa haber volcado el amor que siente por su familia. Especialmente por sus nietos.
Barbra Streisand y su marido, James Brolin.
GTRES
Barbra lleva junto a su marido, James Brolin, desde 1998. Anteriormente estuvo casada con el actor Elliott Gould, con el que tuvo su único hijo, Jason Gould. Streisand y Brolin se conocieron en una cena organizada por unos amigos comunes y se casaron en una ceremonia celebrada en el jardín de la casa de la actriz en Malibú. «No puedo expresar lo afortunado que me siento de que esto me haya pasado tan tarde en la vida», dijo Brolin en su discurso nupcial. «Cada noche es una nueva aventura. Dormir es una pérdida de tiempo. Estoy deseando volver a verla por la mañana».
Streisand también es conocida por haber mantenido sonados romances con Ryan O’Neal, Warren Beatty o Pierre Trudeau, antiguo primer ministro de Canadá y padre de Justin Trudeau. También se le han atribuido igual número de falsos noviazgos, el más llamativo junto al tenista Andre Agassi, y hasta una supuesta historia de amor con el príncipe Carlos que pudo convertirla en la reina de Inglaterra.
La última gran superestrella
Una gran cantante, una actriz con talento, una directora innovadora, una activista apasionada y una filántropa generosa que sigue siendo importante y relevante en el siglo XXI. Todo ello sin limitarse a dormirse en los laureles de los éxitos asombrosos que ha logrado. Por todo eso y más, Barbra Streisand es la última gran superestrella que camina entre nosotros.
Algo que ha conseguido al sobrevivir a las otras dos supernovas de su generación: Frank Sinatra y Elizabeth Taylor. Tres artistas que cautivaron al mundo de una manera completa y sin precedentes, desde los detalles íntimos de sus vidas a un talento para respaldar esa fascinación. Como dijo Barbra Streisand en una ocasión a The New York Times: «La gente no paraba de preguntarme: ‘¿Cómo puedes mantener una nota tan tiempo?’. Nunca lo pensé. La mantenía porque quería».
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