Miguel Ríos (81 años), quien nunca terminó de despedirse realmente de la música, habla con el diario ‘Público’ de su nueva gira para celebrar las cuatro décadas de ‘Rock and Ríos’. El cantante reconoce que la presencia de su hija Lúa sobre el escenario hace que cada show sea aún más emocional. “Sentir su presencia en el escenario me enternece mucho”, asegura sobre la joven cantante, con quien ya compartió actuaciones en el pasado.
El artista también aprovecha esta nueva versión de ‘Bienvenidos’ interpretada junto a su hija Lúa y Javier Bardem en el Movistar Arena de Madrid para introducir una mirada feminizada del clásico: “Esta vez se me ocurrió feminizar y decir ‘bienvenidas’”. Además, elogia abiertamente el talento musical de su hija, destacando que posee “una voz muy personal” y una capacidad natural para armonizar canciones, algo que él admite no haber dominado nunca del todo.


El artista andaluz celebró en 2023 los 40 años de ‘Rock and Ríos’ con una gira especial por toda España.
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Visión feminista
Miguel Ríos hace una revisión crítica de su propia educación y de determinadas actitudes normalizadas durante décadas. El cantante reconoce sin rodeos: “Yo soy parte del patriarcado, no me cabe ninguna duda”.
El músico explica que creció en una familia repleta de mujeres con roles tradicionales muy instaurados: “Crecí en una familia con cinco hijas y no me dejaban mover un plato ni hacer la cama”. A partir de ahí, reflexiona sobre cómo conductas antes aceptadas hoy se perciben de forma completamente distinta gracias a la evolución social impulsada por el feminismo.
También utiliza ejemplos de su infancia para ilustrar ese cambio de conciencia: “Como diría Pearl Jam, evolution, baby. La evolución es imparable”, comenta tras recordar juegos y comportamientos que ahora considera impensables.


El músico reconoce que el feminismo le ha llevado a replantearse muchas actitudes normalizadas durante su juventud.
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Su opinión sobre el reguetón
Miguel Ríos deja claro que sigue atento a las nuevas tendencias musicales pese a pertenecer a otra generación. Cuenta que se obliga a escuchar artistas contemporáneos cuando oye hablar de ellos y que incluso su hija le recomienda grupos actuales como ‘Arctic Monkeys’.
Aunque admite que el reguetón no forma parte de su universo musical, rechaza cualquier actitud elitista hacia los nuevos géneros: “No voy a ser un consumidor de reguetón, pero quiero saber quién es Bad Bunny”. El cantante insiste en que, aunque esa música no le represente personalmente, le interesa entender por qué conecta con millones de personas. “Mi forma de apreciar la música no es intelectual, es emocional”, explica.


El cantante considera que el rock actual sigue siendo reivindicativo, aunque ya no desde la militancia política de su generación.
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La memoria de la censura franquista
El cantante reflexiona sobre cómo ha cambiado el papel reivindicativo del rock desde la Transición hasta hoy. Considera que las nuevas generaciones ya no viven la música desde la militancia política que marcó a artistas de su época: “Nosotros en cierto tiempo éramos militantes, y esa militancia ya no existe”.
Miguel Ríos también reafirma abiertamente su compromiso ideológico: “Mi credo es la izquierda”, afirma, recordando su apoyo histórico a figuras vinculadas al ‘PSOE’ y explicando que expresar públicamente sus ideas le hace sentirse más tranquilo consigo mismo.
El artista cuenta cómo las canciones todavía debían pasar controles oficiales incluso después de la muerte de Franco y recuerda la surrealista negociación para aprobar ‘La Canción del Megacristo’: “No necesitamos un Cristo, ¡necesitamos mil!”, llegó a argumentar su abogado ante el censor.


El artista vivió de primera mano la censura franquista, cuando las canciones debían pasar controles antes de publicarse.
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Su legado para el rock español
Miguel Ríos reivindica el papel pionero de su generación en la construcción de una auténtica industria musical en España. Explica cómo en 1978 comenzaron a traer tecnología y equipos técnicos de Reino Unido para profesionalizar los conciertos de rock en España.
“Puedo decir que me considero un poco el padre del invento”, asegura al recordar festivales como ‘La Noche Roja’, donde trabajaron técnicos vinculados a Pink Floyd. El cantante describe aquella transformación como “un salto cuántico” que redujo la distancia técnica entre España y los grandes espectáculos internacionales.
También reconoce con humildad sus limitaciones como compositor frente a figuras como Serrat o Sabina, aunque reivindica el papel revolucionario del rock como movimiento cultural.


El granadino se reconoce como pionero en profesionalizar los conciertos de rock en España, trayendo tecnología moderna de Reino Unido.
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“Los músicos somos seres inseguros”
Miguel Ríos habla en su entrevista con naturalidad sobre el paso del tiempo y la cercanía de la muerte. “Me interesa mucho más la prosperidad que la posteridad”, afirma con ironía.
El cantante revela además que su familia ha puesto en marcha una fundación en Granada destinada a preservar y recopilar materiales relacionados con toda su trayectoria artística. Define ese proyecto como una forma de proteger “eso que tan pomposamente se llama legado”, aunque insiste en que quiere que tenga también una dimensión solidaria y vinculada al rock.


Miguel Ríos ha impulsado junto a su familia una fundación en Granada destinada a preservar su legado musical.
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Confiesa que algunas críticas llegaron a afectarle profundamente porque los músicos viven “en la cuerda floja todo el tiempo”. “Los músicos somos seres muy inseguros”, admite, explicando que con el tiempo decidió dejar de leer ciertas reseñas para protegerse emocionalmente. También recuerda un duro enfrentamiento con el crítico José Manuel Costa tras cuestionar el patrocinio comercial de sus conciertos.
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