Acotar la mente creativa y artística a un genio y figura como Joaquín Sabina (77 años) es como ponerle puertas al campo. El de Úbeda se despedía a finales de 2025 de los escenarios definitivamente con su gira ‘Hola y adiós’, con la que culminaba más de cinco décadas dedicadas a la música.
El autor de temas míticos como ’19 días y 500 noches’, ‘Contigo’ y ‘Por el bulevar de los sueños rotos’ vive ahora una jubilación un tanto especial, decidido a no quedarse de brazos cruzados. Ahora su vida gira en torno a su nuevo proyecto profesional: un nuevo álbum.


Joaquín Sabina se retiró a finales del año pasado.
GTRES
El mítico cantautor, aunque ha dejado las giras profesionales porque el esfuerzo físico y las largas jornadas le resultaban agotadores, ha confirmado que está trabajando en un nuevo disco. “Sí quiero hacer un último disco que no tiene ni título ni plan ni nada. Sí lo haré. Hay canciones que se conocen como ‘El último vals’ y ‘Contra todo pronóstico’, más 5 o 6 que tengo y las que escriba ahora”, le admitía a Carlos del Amor hace unos meses.
La familia y los libros
Eximido de responsabilidad profesional, el cantante ha confesado durante estos meses que centra su tiempo libre en otras de sus grandes pasiones: la lectura. De este modo, centra sus días en devorar todo tipo de libros, además de pintar. Una de esas aficiones que tenía totalmente abandonadas y que ahora puede disfrutar a su antojo.
Actividades que desarrolla en su hogar, en el lujoso dúplex que ostenta en el castizo barrio de La Latina. Una vivienda amplia, luminosa y condecorada al estilo más puramente bohemio, muy afín a la personalidad del cantautor. Allí disfruta junto a su mujer, Jimena Coronado -con quien contrajo matrimonio de manera discreta en verano de 2020-, y con su círculo más cercano de amigos.
Junto a todos ellos, “estoy viviendo unas horas, y los que van a ser unos meses y unos años que no había tenido en mi vida”, señalaba hace unos meses durante una entrevista para Radiotelevisión Española. Sencillamente, el placer de “disfrutar de no tener nada que hacer”, tal y como él mismo confesaba.


Ahora dedica su vida a la lectura, la pintura, su mujer y sus amigos.
Gtres
Seamos sinceros: ya lo merecía. “Las giras tan grandes tienen un lado desagradable para mí. Para que no se vaya a la mierda la poca voz que tengo, entre concierto y concierto estoy mudo. Y eso no es vida. Y los aeropuertos y los aviones son muy agotadores porque dejas tu vida diaria totalmente abandonada”, confesaba aliviado.


Él mismo ha confesado que jamás manifestó querer convertirse en la leyenda viva que hoy es.
GTRES.
Su entramado empresarial
Bien es conocido el pasado de Joaquín Sabina con la Hacienda Pública, condenado a pagar 2,5 millones de euros tras unas irregularidades en su IRPF durante los años 2008, 2009 y 2010. Y es que, recordemos, hasta hace seis años, el intérprete contaba con un legado empresarial algo complicado.
De hecho, muchas de estas empresas, eran dirigidas por su primera mujer, Isabel Oliart Delgado de Torres, quien tiempo después sería sustituida por la pareja actual del cantante, Jimena. Así lo adelantaba esta misma semana el portal ‘Vanitatis’. Tras su enfrentamiento con el erario, el autor decidió despojarse de este entramado que tantos quebraderos de cabeza le supuso, limitándose a llevar una sola sociedad: Ultramarinos Finos, con la que cerró el balance de cuentas de 2024 con unas pérdidas moderadas de unos 196.000 euros (debido al parón que hizo para preparar su última gira).
No obstante, la empresa cuenta con una posición financiera muy sólida. Mantiene un patrimonio neto de 5,7 millones de euros y una altísima liquidez, con más de 6 millones de euros en efectivo.


Joaquín Sabina junto a su actual mujer, Jimena Coronado.
Derechos de autor
Aparte de su carrera musical, el jiennense lleva años diversificando sus ingresos como socio en varias Agrupaciones de Interés Económico (AIE) enfocadas en I+D. Se trata de un sector bastante inusual para un artista, en el que ha llegado a financiar cerca de diez sociedades de manera puntual, un movimiento financiero motivado, muy probablemente, por los atractivos beneficios fiscales que ofrecen este tipo de inversiones legales.


También tiene planeado escribir sus memorias.
GTRES
De este modo, Sabina ha empleado una fórmula financiera muy común entre grandes fortunas en España: el mecenazgo tecnológico. Al invertir en proyectos de ciencia o cine a través de estas sociedades (AIE), el inversor ayuda a financiar la investigación y, a cambio, el Estado le permite reducir drásticamente su factura fiscal, transformando esos fondos invertidos en deducciones de impuestos totalmente legales.
‘ Este Articulo puede contener información publicada por terceros, algunos detalles de este articulo fueron extraídos de la siguiente fuente: www.lecturas.com ’








