Bad Bunny está recorriendo el mundo con su música, pero lleva su hogar, Puerto Rico, siempre cerca. La casita, el segundo escenario de sus conciertos en el ‘Debí Tirar Más Fotos World Tour‘, se ha convertido en un símbolo de identidad y una manera de mantener el vínculo con sus raíces y su cultura en cualquier parte del mundo. Benito utiliza ese espacio para recordar de dónde viene y reivindicar la nostalgia puertorriqueña -como también hace en el disco- como una expresión de comunidad y resistencia frente a la gentrificación y la pérdida de identidad cultural. Este 22 y 23 de mayo, el puertorriqueño construirá y habitará su casita también en el Estadi Olímpic, en el inicio de su gira europea.
La estructura está inspirada en las casas tradicionales de Puerto Rico, especialmente las de barrios y zonas rurales, y, en concreto, está basada en una vivienda existente en Humacao, en la costa oriental de Puerto Rico, donde también se grabó el cortometraje del artista ‘Debí tirar más fotos’. Esa vivienda se construyó utilizando los planos originales de una casa de Levittown, Toa Baja, una urbanización creada para veteranos de la Segunda Guerra Mundial. Su arquitectura mezcla las tradicionales casas de madera del siglo XIX con la estética de las urbanizaciones de posguerra y la búsqueda de una sociedad moderna.
Tradición puertorriqueña
El escenario de la gira de Bad Bunny se caracteriza por una fachada en colores pastel -especialmente tonos rosas y amarillos-, techos planos, un pórtico sostenido por arcos redondeados, ventanas de celosías y una terraza. La estructura, diseñada por Mayna Magruder Ortiz y fabricada por un equipo liderado por el arquitecto Rafael Pérez Rodríguez en un taller de más de diez mil metros cuadrados, combina espuma, metal y madera para imitar los materiales reales de las construcciones locales -zinc corrugado, paredes pintadas y bloques de hormigón-, pero adaptados para hacer posible la movilidad de una gira mundial. El espacio mide 12.80 metros de ancho por 12.80 metros de largo y alcanza 3.66 metros de altura.
La casa también es completamente habitable en su interior. La ambientación rinde homenaje a la cultura y el arte puertorriqueño, con obras de artistas como Lorenzo Homar y Alexis Díaz, cerámica local y muebles de estilo caribeño. Además, hay televisiones, una cocina convertida en bar, muebles sencillos -como mesas y sillas de plástico, como las que protagonizan la portada del disco del artista-, plantas naturales y una iluminación clásica.
Encuentro entre famosos
Con el paso del tiempo, la casita también se ha convertido en una especie de zona VIP que acoge a famosos de todo el mundo. Este segundo escenario nació en la residencia puertorriqueña de Bad Bunny, ‘No me quiero ir de aquí’ y se convirtió en uno de los momentos más esperados de la noche. En los más de 30 conciertos en Puerto Rico se dejaron ver actores como Penélope Cruz, Javier Bardem, Ana de Armas, Paco León y Austin Butler; artistas como Bad Gyal, Travis Scott, Rauw Alejandro, Ozuna, Quevedo, Bizarrap y Ricky Martin; y deportistas como LeBron James, Mbappé y Achraf Hakimi.
Este también se convirtió en uno de los espacios clave de su actuación en la Super Bowl el pasado mes de febrero. Aquella actuación reunió sobre el escenario a numerosas figuras latinas, como Cardi B, Karol G, Young Miko, Pedro Pascal y Jessica Alba. Durante esa actuación, Benito reivindicó su cultura también a través de referencias a los campos de caña de azúcar, las barberías y las mesas de dominó, entre otros.
Durante los conciertos, la casita funciona como un espacio más íntimo dentro de un espectáculo de gran formato. Allí, Benito suele interpretar canciones en versiones acústicas, compartir momentos espontáneos con los invitados o incluso transformar el escenario en una fiesta privada frente a miles de personas. De hecho, este segundo escenario acoge casi la mitad del repertorio, con canciones de su último disco, como ‘Veldá’, ‘Perfumito nuevo’ o ‘Voy a llevarte pa PR’, además de clásicos de su trayectoria como ‘Tití me preguntó’, ‘Me porto bonito’ y ‘Safaera’. Además de los famosos invitados, también consiguen entrar a la casita algunos pocos fans seleccionados por el equipo de Bad Bunny el mismo día del concierto. Nadie sabe el truco o el secreto para ser seleccionado, pero normalmente acceden los que están en la zona de pista o llaman la atención por sus ‘outfits’.
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