Reina de acción
Sin miedo a las lesiones ni a los riesgos que implica realizar ella misma sus escenas de peligro y sin darle mayor importancia a aquellos episodios en su vida en que ha sido criticada o funada, como ella misma lo dice, Bárbara de Regil demuestra su fortaleza —más allá de la impresionante musculatura que ha desarrollado tras años de dedicación y disciplina— a través de una actitud positiva y propositiva que habla de un dominio de la escena o, mejor dicho, del saber tomar las riendas y ser protagonista de su historia tanto en el set como en la vida real.
Esa actitud positiva ante la vida y esas capacidades físicas, entre las que ahora suma la práctica de jiu-jitsu y krav magá, le han permitido a Bárbara convertirse en toda una heroína de acción, un estatus que la llena de orgullo y que compagina a la perfección con la forma en que enfrenta cada reto.

(Foto: Mariana Amador / Asistente de foto: Nacho Amaya / QUIÉN)
“Para empezar yo soy ‘el Max Steel de México’ y ya lo tengo más que asumido y aceptado. Hago mis propias escenas de acción. Tengo un stunt, pero yo me aviento del helicóptero; en esta temporada que viene brinqué en el fuego; hubo muchas escenas riesgosas y yo las hice”, adelanta la actriz.
“Claro, termino toda morada, me he caído, pero me paro y digo: ‘No pasa nada, no pasa nada’, porque si no, me van a querer quitar (las secuencias de acción)”.
La fortaleza y las habilidades que Bárbara de Regil puede demostrar en el universo de Rosario Tijeras son también un reflejo del crecimiento interior que ha tenido y en el que su exposición ante los medios y las redes sociales y el reconocimiento y las críticas que ha recibido han contribuido a consolidar su personalidad y a hacer que, en cierta forma, su piel sea más gruesa.
“(A mí) no me pasan cosas malas, me pasan cosas buenas y me pasan cosas muy buenas”, dice tajante la actriz. “Nada de lo que me pasa es malo. Todo lo trato de tomar y aprender. Si no llego, es por algo. Si se me perdió, no era para mí. Si no fue para mí el casting, no es para mí”, puntualiza.

(Foto: Mariana Amador / Asistente de foto: Nacho Amaya / QUIÉN)
“Todo lo trato de liberar y eso me ayuda mucho a siempre mantenerme bien, porque he sido muy atacada, he sido muy funada y eso es bien doloroso. Entonces, lo que aprendí también después de eso es que solo yo sé quién soy yo”.
Tener conciencia de que no se le puede dar gusto a todo el mundo y de que todos señalamos, todos juzgamos y opinamos sobre los demás ha sido un motor para Bárbara.
“Todo me ha ayudado a crecer y a sostener lo que soy. Amo la persona que soy, amo ser como soy y eso también me lleva a llegar a donde quiero, llegar porque no tengo nada que perder. Yo voy a dar lo mejor de mí y siempre pienso en qué le dejas en el corazón a las personas y a partir de eso me muevo en la vida”, puntualiza.

(Foto: Mariana Amador / Asistente de foto: Nacho Amaya / QUIÉN)
Una frase que Bárbara se repite y comparte con sus seguidores es que le gusta ser una abeja y no una mosca. “Yo voy por la vida viendo lo bueno y viendo las flores y viendo el arcoíris; no voy en los basureros”.
Cuando se toma la decisión de vivir enfocándose en lo bueno, pese a aquellos días no tan buenos, se logra ser feliz y llegar a donde se quiere llegar. “Viendo la vida así me la paso muy bien y siento que logro todo, como que la energía se mueve bien; agradezco y todo va bien y fluye”.
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