No es una moda, tampoco un producto prefabricado. Ha demostrado tener sentimientos, equivocarse, reírse. Nos ha emocionado a nosotras que estamos a miles de kilómetros de su país y del país al que pertenece este. Y lleva dos semanas poniendo a bailar el Metropolitano de Madrid cada noche, después de hacerlo en Puerto Rico, México, Chile, Argentina, Japón. Te puede gustar más o menos como canta Bad Bunny, puedes entender (o no) sus letras, pero el portorriqueño deja claro con todo lo que hace no es un autómata, tampoco es artificial.
En Bad Bunny ganó a las máquinas (Debate), la periodista y escritora Marta Fernández ha ahondado en las vibras que desprende el cantante, las acciones que ha llevado a cabo en los últimos años, las reacciones que ha provocado sus conciertos, su presencia, sus declaraciones y las ha contrapuesto a dos las letras omnipresentes en cada ámbito de nuestra vida, la IA. Porque en estos tiempos en los que la Inteligencia Artificial se nos ofrece como solución para todo, aunque sea remedio de poco, la madrileña nos muestra que el «Benito’s Way of Life», es más auténtico, más divertido y sobre todo, más humano.
Y lo hace a través de un ensayo breve, pero intenso, sobre Bad Bunny y su transformación en una estrella de la música global. Un relato ameno e interesante que hará las delicias de quienes no saben demasiado de la estrella del show, pero se apuntan a ver el show.
De Benito a Bad Bunny
Fernández es consciente, como lo somos muchos de los que hemos visto esa actuación en bucle, que Bad Bunny ya era una estrella de la música antes del 8 de febrero pero ese día se convirtió en algo más. Un referente, un guía, un ídolo. Y eso que, al contrario que las máquinas y poco antes de apelar a la importancia de perseguir los sueños, se equivocó y entre los arbustos humanos que le rodeaban hubo algo que hizo que se saliera del guion. Mejor, porque eso lo hace más humano.
Portada del ensayo de Marta Fernández, Bad Bunny ganó a las máquinas.
Debate
A lo largo de algo más de 120 páginas, a las que luego hay que añadir un glosario boricuo que nos ayuda a entender mejor su universo musical, Fernández recorre la vida y obras de Benito Antonio Martínez Ocasio: cómo su madre no estaba muy por la labor de que escuchase reguetón, cómo le regalaba libros o le llevaba al coro de la iglesia. Y nos lleva al barrio en el que creció, los juguetes con los que pasaba los ratos, y que hemos visto en fotos que están por todo internet, demostrando que puedes ser una estrella pero los 90 no fueron muy «aesthetic».
Pero, como no podía ser de otra manera, le presta especial a Dbtmf, que es en realidad el disco que le ha llevado (nos ha traído) hasta aquí. «Bad Bunny», apunta Fernández, «hace el viaje del héroe con este trabajo, un viaje profundo a su identidad y a sus orígenes. Y como todos los héroes, vuelve triunfante al hogar, simbólica y físicamente». Y añade: «Si Bad Bunny estaba mirando a alguien a los ojos con estas canciones, ese alguien era Benito».
Cultura e imaginación transformadas
En Bad Bunny ganó a las máquinas descubrimos cómo fue concebida la canción que da nombre al disco, hija de una resaca, las raíces de la conexión entre Puerto Rico y Nueva York, y su reflejo en Nueva Yol, tanto la canción como el vídeo. Un trabajo audiovisual en el que, como es habitual en Bad Bunny, nada es casual, todo tiene un significado, hay símbolos, homenajes y mensajes en cada uno de los elementos que salen en pantalla.
Bad Bunny con la bandera de Puerto Rico durante la actuación de la Superbowl del pasado mes de febrero.
Gtres
Las raíces del reguetón, y el cambio que aportó el puertorriqueño en un género musical que en su vertiente más clásica era machista; el compromiso social y político que el artista ha ido demostrando a través de diferentes causas, la primera de ellas su país, y sus compatriotas, son otros de los aspectos relacionados con la vida y obras de Bad Bunny que Fernández analiza mientras ofrece una mirada desmitificadora sobre los avances que puede brindarnos la inteligencia de las máquinas.
La lucha entre Kasparov y Deep Blue, qué hizo posible que naciera el género musical de la salsa, quién diseñó las que ya son las sillas más famosas del mundo, cuánto tiempo se necesita para crear una obra maestra, dependiendo de si eres humano o Maurice Jarre, o cómo la tecnología ha transformado la cultura, pero también nuestra imaginación, son otros de los temas en los que se adentra la escritora y periodista madrileña en su libro.
Bad Bunny en un momento de su actuación en el decanso de la 60ª edición de la Superbowl.
Gtres
Y entre página y página mientras descubrimos –con algo de fascinación, por qué no decirlo– que detrás del hombre, el mito, la leyenda, hay un tipo comprometido con sus orígenes, sus compatriotas y su identidad que nos recuerda, por experiencia propia, que mientras uno está vivo debe amar lo más que pueda. Y eso la IA puede saberlo, pero no sentirlo.
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