En vida la cantante folclórica
Olga Borisova (29 de junio de 1941-21 de septiembre de 2021) fue calificada
como una intérprete nacida en el escenario. Se hablaba de su bella voz, su
original repertorio, su excelente gusto artístico, la impresionante presencia
escénica y la rara belleza física. Nació en la pequeña aldea de Zhilentsi, en los
pies del monte Osogovo, a cinco kilómetros al oeste de Kiustendil (sudoeste de
Bulgaria). Cuando era niña la bella e inteligente Olga soñaba con tener una
carrera en el teatro. Después de muchos años señalaba que no había día en que
no agradecía al destino por el regalo de haber podido dedicarse durante toda su
vida a la canción folclórica búlgara.
Era inverosímil su camino hacia los más prestigiosos podios de Europa, América
del Norte, Asia y África. Cuando terminó la secundaria en Kyustendil,
inmediatamente fue invitada a participar en un concurso de nuevos miembros del
Conjunto de Canciones Folclóricas de BNR. A principios de los años 60 de siglo
XX ella era una de las solistas de primera línea del Conjunto, que
posteriormente continuó su labor bajo el nombre de Misterio de las Voces Búlgaras.
Olga Borisova grabó cientos
de canciones de la región de Kiustendil para BNR y la compañía discográfica Balkanton. Especialmente para ella
famosos compositores búlgaros crearon arreglos, era laureada de premios
nacionales e internacionales. En una entrevista para BNR, a la pregunta dónde
prefiere cantar, en Bulgaria o en el extranjero, ella declaró: “
“Amo Bulgaria, no podría
vivir sin ella… Tenía la posibilidad de vivir fuera de Bulgaria, de trabajar en
el extranjero, pero me di cuenta de que no podía hacerlo. Hay dos tipos de búlgaros.
Unos dicen: “soy ciudadano del mundo”, ellos se sienten bien en todas partes. Hasta
el momento he viajado por cuatro continentes, en varias ocasiones, pero siempre
que regresaba a Bulgaria era una fiesta para mí. Cuando bajaba del avión tenía
ganas de besar la tierra, se lo juro. No puedo vivir fuera de Bulgaria. Creo
que algunas personas en Bulgaria no se dan cuenta qué bello y rico es nuestro
folclore. Aprendí todo esto en
los podios mundiales. Me refiero a mis viajes con El Misterio de las Voces Búlgaras. Hemos cantado en los más grandes
podios mundiales. Allí me di cuenta qué vigor y belleza posee nuestro folclore”.
Con motivo del 85 aniversario del natalicio de Olga Borisova en una
entrevista especial para Radio Bulgaria el famoso intérprete folclórico,
investigador, productor y periodista Daniel Spasov, amigo de la cantante
durante varios decenios, recuerda:
“Cada persona que estaba en contacto con ella estaba fascinada por su encanto
y el brillo de su voz, su personalidad y su visión. Ella se parecía a una moza
de los cuadros de Vladimir Dimitrov el Maestro. Hace años en los análisis musicales
sobre ella se señalaba: “cancines como cuadros del Maestro” y esto la irritaba.
Solía decir: “estoy harta de esta comparación banal”, pero de veras era así”.
A juicio de Spasov, la voz de la cantante fue conservada y ella cantaba excelentemente
hasta sus últimos días. Él señala su peculiar presencia en medio de las intérpretes
folclóricas.
“Ella era muy
diferente. Todas las cantantes eran personalidades muy interesantes, pero ella
brillaba con un individualismo especial. Poseía una amplia cultura general y
tenía muchos intereses. Aparte de la belleza física destacaba por sus
intereses, leía literatura búlgara y mundial. Su pasión secreta era la esotérica,
y tenía profundos conocimientos sobre Rudolf Steiner, Helena Blavatsky, Nikolay
Roerich. Recitaba poesía excelentemente,
estaba interesada en el teatro y la pintura. Tenía una pasión por la lectura y
el perfeccionamiento permanente”.
FOTO Ayuntamiento de Kiustendil
Las personas
que conocían a Olga Borisova la recuerdan como una persona muy generosa, que
amaba la vida. Por otro lado, era una persona muy espiritual que poseía
impresionante intelecto y sabiduría. Daniel Spasov agrega:
“Ella era una
mujer muy cortejada. ¡Esta apariencia! Ella sabía sus ventajas, pero no
especulaba con ellas, lo hacía de manera tan fina y tan bella. Mantenía contacto
con el gran poeta argentino Alfredo Varela quien la vio en una reunión internacional
de escritores, quedó muy impresionado, se arrodilló ante ella y le dijo: “Me
inclino ante su belleza y ante la belleza de Bulgaria. ¿Puedo tener su
dirección?”. Ella recibía postales
de él de distintas partes del mundo, dedicadas a ella. Después fue cortejada
por un gran pintor norteamericano, pero no puedo decir su nombre a petición de
Olga. Él nos visitó en nuestra última gira en EEUU en 2028. Nos visitó en
Washington donde El Misterio tenía un concierto con Bobby McFerrin,
especialmente para verla. Ella no aprovechaba estos contactos. Estaba muy
cortejada y tenía muchas protecciones, pero estaba lejos de esto. La acepto a ella y a su generación como
profesores espirituales”, termina diciendo Damiel Spasov. “Estas personas crearon
el gusto hacia la antigua cultura folclórica. Olga decía: “Cada canción es una
obra artística. Se debe proceder de una manera individual, la letra debe ser considerada,
se debe buscar y escoger lo mejor del tema, su esencia”. Son muchos los
cantantes y los músicos que asumieron este ejemplo espiritual y en este sentido
se puede decir que ella era una Profesora”.
Redactora Tsvetana Tóncheva
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