El cantante británico Morrissey ha remitido una carta formal al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, exigiéndole que prohíba de forma definitiva las corridas de toros en España. La petición llega apenas unos días antes de que el artista ofrezca dos esperados conciertos en nuestro país, y reabre un debate legal que en realidad es mucho más complejo de lo que parece a simple vista. El artista es un conocido defensor de los animales, llegando a prohibir la venta de cualquier alimento con carne durante sus conciertos, llegando incluso a cancelarlo si no se cumplía su exigencia. En 2015 lo hizo en un concierto en Reikiavik ante la negativa de la organización.
A través de un comunicado remitido a la agencia EFE, Morrissey ha sostenido que la pervivencia de la tauromaquia «sigue empañando» la reputación internacional de España frente a otros países de su entorno. En su carta, el cantante pide directamente a Sánchez: «Por favor, utilice su influencia para hacer algo por el mundo y su pueblo lo amará: acabar con esta barbarie». La iniciativa cuenta además con el respaldo de PETA (Personas por el Trato Ético de los Animales).
La petición llega justo antes de que Morrissey regrese a los escenarios españoles: el cantante actuará el 25 de julio en el Poble Espanyol de Barcelona, dentro del ciclo Barts Festival, y el 29 de julio en el Movistar Arena de Madrid, en conciertos organizados por Primavera Sound y SFMusic que suponen su regreso a ambas ciudades más de una década después. No es la primera vez que su paso por España coincide con polémica: el pasado mes de marzo llegó a cancelar su concierto en Valencia tras quedar, según sus propias palabras, «catatónico» por las Fallas.
Quién es Morrissey
Steven Patrick Morrissey, conocido artísticamente solo por su apellido, saltó a la fama como líder y vocalista de The Smiths, una de las bandas más influyentes del pop-rock británico de los años 80, antes de consolidar una extensa carrera en solitario. Además de su legado musical, Morrissey es conocido por su activismo animalista, siendo muy crítico con el consumo de carne, la caza y las corridas de toros, algo de lo que siempre ha hablado en sus visitas a España.
¿Qué haría falta realmente para prohibir los toros en toda España?
A diferencia de lo que mucha gente cree, prohibir las corridas de toros en todo el territorio español no depende de una simple orden del Gobierno ni de una decisión autonómica aislada. Desde 2013, la Ley 18/2013 declaró la tauromaquia Patrimonio Cultural Inmaterial de España, una figura legal que blinda su protección a nivel estatal. Ahora sería necesario que el Congreso de los Diputados derogase esa ley mediante una nueva proposición de ley, algo que solo puede impulsarse con el respaldo de una mayoría parlamentaria suficiente, algo que partidos como PP y Vox lucharían por evitar.
De hecho, el pasado 15 de julio, un total de 52 diputados volvieron a registrar en el Congreso la iniciativa ciudadana ‘No Es Mi Cultura’, que busca precisamente derogar esa ley y retirar a la tauromaquia su estatus de patrimonio protegido. En 2025 se intentó, pero no salió adelante por la abstención de un número importante de diputados del PSOE, para sorpresa de muchos.
Los toros no están prohibidos en Cataluña

Imagen de un torero y una cámara en una plaza de toros. Imagen generada por IA.
Hablando de este asunto, hay que dejar claro que la tauromaquia no está prohibida en territorio catalán, algo que muchos (yo me incluyo) todavía creíamos en pleno 2026. Los que no somos aficionados a los toros pensamos que desde 2010 están vetados los festejos, pero no es así.
El Parlament catalán sí aprobó en 2010 abolir las corridas en su territorio, una prohibición que entró en vigor el 1 de enero de 2012. Sin embargo, el Tribunal Constitucional anuló esa ley en octubre de 2016, al considerar que invadía competencias exclusivas del Estado en materia de defensa del patrimonio cultural común, precisamente por la declaración de la tauromaquia como patrimonio protegido.
Desde entonces, las corridas son legales de nuevo en Cataluña, aunque en la práctica no se han retomado por factores como la falta de iniciativas y de grandes espacios, puesto que la plaza de toros La Monumental, de Barcelona, se reconvirtió en un recinto para otro tipo de espectáculos.
Canarias fue la primera comunidad que prohibió los festejos en 1991, pero en realidad, como ocurre en Cataluña, es una ley autonómica, por lo que ley estatal que las protege es superior, por lo que no estarían prohibidas en la realidad. Lo cierto es que desde mediados de los 80 no se celebran corridas en las islas, dejando en estado de abandono plazas como la de Santa Cruz de Tenerife, que podrían terminar desapareciendo para construir en su lugar otras instalaciones.
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