“En una ocasión, la princesa Diana sorprendió al rechazar una comida real para llevar a William y Harry al McDonald’s. Su motivo era simple: querían los juguetes del combo infantil. Este gesto reflejaba su deseo de que sus hijos vivieran momentos comunes y disfrutaran de experiencias cotidianas, incluso si eso significaba elegir papas fritas y hamburguesas en lugar de un banquete elegante preparado por el chef real.”
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