El cantante Dani Martín (Madrid, 1977) lleva medio verano en Galicia por trabajo. De su concierto en el festival O Son do Camiño el mes pasado en la capital gallega a su regreso al Portamérica, esta vez en Pontevedra. Y de estas continuas visitas … a este rincón atlántico, el artista ha decidido que hacerse con una casa en esta Comunidad es una de sus próximas metas. Es más, según confesó este sábado a los miles de personas que asistieron su último concierto en la localidad pontevedresa de Caldas de Reis, el proceso de búsqueda ya ha empezado. Eso sí, Martín se ha dado de bruces con un mercado inmobiliario que no perdona. «Están carísimas» se quejó ante su público, al que también le explicó que el tema incluso lo había hablado con el periodista gallego Manuel Jabois, que le indicó que después de verano podrían bajar un poco de precio.
Ya lo dijo en su primer saludo este verano a Galicia en Santiago –«esta tierra está en mi top tres»– y lo reiteró en la actuación que ofreció este fin de semana en el festival Portamérica ante miles de personas que, fieles al músico, aguantaron la tormenta y el aguacero que obligó a retrasar la salida del músico cerca de una hora. La espera y la lluvia no rebajaron ni un ápice las ansias de Martín por conectar con un público que se entregó con los primeros acordes del clásico ‘Zapatillas’ y que lo siguió de la mano hasta el final, saltando por los temas más conocidos y tarareados de la carrera del artista. Desde las letras de El Canto del loco a composiciones más recientes, en el show de Dani Martín no quedó nada en el tintero.
Repitiendo el éxito logrado en O Son do Camiño, el madrileño logró que el público elevase las manos a un cielo -que acabó siendo clemente- al ritmo de ‘Volverás’, ‘La madre de mi amigo José’, ‘Cero’, ‘A contracorriente’, ‘Qué bonita la vida’, ‘Peter Pan’ o ‘Sueños’. Uno de los momentos álgidos, ya en tono de despedida, lo marcó ‘El último día de nuestras vidas’, un canto a la vida de un músico que se desnuda en el escenario para mostrarse tal cual es ante sus fans en una tierra de la que Dani Martín, reconoció, le gusta «todo».
De la gastronomía a sus festivales, poniendo el foco «en su gente», el cantante no le negó a los asistentes ni uno de los minutos que la lluvia le había robado, pese a que los conciertos de la noche iban acumulando retrasos. Con 49 años a sus espaldas, Martín cameló a jóvenes y no tan jóvenes que demostraron que lo suyo no es flor de un día y que el que en su día fundó El Canto del loco es hoy uno de los cantantes y compositores más consolidados del panorama pop-rock español. Y de los más majos, también.
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