- Renovación y relevo generacional en la ópera
- El estreno absoluto de El gitano por amor
- Preparación del cantante de ópera
- Trabajo escénico y colaboración internacional
- Responsabilidad y sacrificios en la profesión
- Vocación y formación artística
- La ópera como bien cultural
- Apoyo al tejido musical andaluz
- Rompiendo prejuicios sobre la ópera
Renovación y relevo generacional en la ópera
Begoña Gómez defiende que la ópera vive un momento de renovación y el relevo generacional no solo afecta a los intérpretes, también al público. La mezzosoprano, que regresó a Málaga para impartir una nueva masterclass de canto y técnica vocal en ELCAMM, asegura que “cada vez encuentra más jóvenes interesados en la lírica y rechaza el tópico de que la ópera sea un género reservado a personas de mayor edad”.
A su juicio, los teatros llevan años impulsando iniciativas para atraer a nuevos espectadores y “la respuesta está siendo positiva”. Recuerda haber formado parte de uno de esos proyectos gracias al Ópera Estudio de Málaga, promovido por el barítono Carlos Álvarez junto a Carlos Aragón y el Teatro Cervantes. Una experiencia que permitió que un grupo de jóvenes intérpretes pudiera incorporarse al circuito profesional y debutar sobre uno de los escenarios de referencia de Andalucía.
El estreno absoluto de El gitano por amor
Guarda especial cariño el estreno absoluto de El gitano por amor, ópera de Manuel García inédita durante casi dos siglos que vio finalmente la luz en el Cervantes en 2024. El compositor sevillano escribió la obra en castellano durante su estancia en México para acercar la ópera al público, pues las representaciones en italiano dificultaban la comprensión del espectador.
Sin embargo, las circunstancias impidieron que llegara a estrenarse en su época y el manuscrito permaneció olvidado hasta su recuperación. Aquel montaje supuso un punto de inflexión. Considera que este tipo de iniciativas demuestra que “es posible abrirse camino en una profesión exigente cuando existen proyectos comprometidos con las nuevas generaciones”.
Preparación del cantante de ópera
La mezzosoprano explica que el trabajo de un cantante de ópera está muy alejado de la imagen que suele percibir el público. Antes de cada producción hay semanas o meses de preparación individual: estudia la partitura, el libreto, el contexto histórico de la obra y el personaje, además de trabajar con repertoristas y profesores de canto.
A ello se suma la preparación física para afrontar las exigencias escénicas, ya que interpretar un papel no consiste únicamente en cantar, sino también en moverse, actuar y mantener una gran resistencia durante los ensayos y las funciones.
Trabajo escénico y colaboración internacional
Cuando comienza una producción, el ritmo cambia por completo. Los ensayos musicales dan paso al trabajo escénico y la construcción conjunta del espectáculo con el resto del reparto. Gómez destaca especialmente “la riqueza que supone compartir escenario con artistas de distintos países y trayectorias”, como le ha ocurrido recientemente durante la producción de Rigoletto en Palma de Mallorca, donde coincidió con intérpretes procedentes de Croacia o Escocia.
Esta convivencia “enriquece el resultado final y obliga a cada cantante a adaptarse constantemente”.
Responsabilidad y sacrificios en la profesión
La actuación ante el público es la parte visible de un proceso más largo. Aunque reconoce que salir al escenario constituye una enorme recompensa, entiende cada función como una responsabilidad hacia quienes han decidido dedicar parte de su tiempo a asistir al teatro. Por ese motivo intenta ofrecer siempre su mejor versión, aun siendo consciente de que en una carrera artística nunca todas las funciones salen exactamente como uno desea.
Ese nivel de exigencia implica sacrificios personales. La profesión “condiciona” aspectos tan cotidianos como la “alimentación, el descanso o la forma física”. Los continuos desplazamientos y los horarios cambiantes exigen una gran capacidad de adaptación. Aun así, considera que las recompensas compensan ese esfuerzo, aunque muchas veces no lleguen de forma inmediata, sino tras años de trabajo silencioso.
Vocación y formación artística
Su vocación no fue lineal. Antes de dedicarse plenamente a la música compaginó los estudios con el baloncesto y cursó Traducción e Interpretación y Derecho. Sin embargo, terminó comprendiendo que el canto era el camino al que quería dedicar su vida.
Reivindica la importancia de la interpretación dramática dentro de la ópera, convencida de que un personaje no puede limitarse a cantar bien. Defiende que la voz y la interpretación forman un todo inseparable y recuerda que su paso por la Universidad de las Artes de Berlín fue decisivo para adquirir herramientas escénicas que todavía hoy continúa desarrollando.
Para seguir creciendo, asegura, “resulta imprescindible observar el trabajo de otros artistas”. Siempre que puede asiste a representaciones en teatros donde analiza propuestas escénicas, interpreta diferentes formas de construir un personaje y toma notas que después incorpora a su propio trabajo.
La ópera como bien cultural
Gómez también reivindica la necesidad de mantener temporadas líricas estables en los teatros. A su juicio, la ópera “constituye un bien cultural que debe estar al alcance de la sociedad” y lamenta que en España todavía no exista la misma tradición musical que en otros países europeos.
Recuerda, por ejemplo, cómo durante su etapa como estudiante en Berlín comprobó que muchos jóvenes leían partituras con naturalidad pese a no dedicarse profesionalmente a la música, una realidad muy distinta de la española. No cree que se trate de una cuestión de talento, sino de educación y de acceso a la cultura.
Apoyo al tejido musical andaluz
Pone en valor el tejido musical andaluz, con orquestas, festivales y temporadas que permiten mantener viva la actividad lírica y recuperar obras de compositores españoles. Considera que si esas partituras no encuentran espacio en los escenarios nacionales difícilmente podrán difundirse fuera de nuestras fronteras.
Insiste en que sembrar la afición desde edades tempranas resulta esencial. La mezzosoprano afronta además un momento especialmente intenso de su carrera, encadenando producciones y preparando ya nuevos compromisos para la próxima temporada, algunos de los cuales todavía no puede anunciar.
Sí adelanta un recital junto al pianista Jesús López Blanco dentro del Ciclo Lied del Teatro Arriaga, con un programa dedicado a compositores vinculados a Mallorca bajo el título La isla de la calma. Una propuesta con la que pretende difundir el patrimonio musical de su tierra.
Rompiendo prejuicios sobre la ópera
Por último, hace un llamamiento para romper los prejuicios que todavía rodean a la lírica. Niega que acudir a la ópera sea una actividad reservada para una élite o exija un protocolo especial. Cualquier persona puede disfrutar de una representación independientemente de su edad o cómo vaya vestida.
Celebrar las iniciativas para acercar este género al público joven mediante precios reducidos y actividades paralelas. Porque, concluye, “solo acercándose a la ópera se descubre que se trata de un arte abierto a todos y capaz de emocionar a cualquier espectador”.
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