Bertín Osborne tiene carisma y tiene público. Es algo más que un cantante o que un showman. Y, según confesó, en Zaragoza se siente querido y respetado. Anoche, arrancó pletórico: le regalaron el tradicional cachirulo y las cintas de la Virgen del Pilar y, en las primeras filas, unas mujeres le expresaban su cariño con una pancartas.
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