Aunque el reguetón colonizó el pop global en los últimos años, es más antiguo de lo que parece, y el gran público no se olvida de ciertos pioneros, como pudimos comprobar este jueves en un Estadi Olímpic poblado con 55.000 asistentes (según la promotora Proactiv), entregado a las sacudidas líricas de Don Omar. El cantante puertorriqueño lució catálogo, asentándose en canciones que tienen entre 10 y 25 años, en una sesión que coronó el Cook Music Fest, evento que cerró aquí su periplo tras pasar por Santa Cruz de Tenerife y Sevilla, y que contó con las actuaciones previas de los colombianos Béele y Greeicy.
Don Omar fue al grano: una veintena de canciones, algunas comprimidas y emparejadas, a lo largo de una hora y 20 minutos. Duración algo breve, aun tratándose de un formato presentado como festival. Pero no fue corto de intensidad, con el caballero William Omar Landrón Rivera comiéndose el Estadi desde su entrada a escena, haciendo una reverencia al público, rumbo al primer trallazo, ‘Dale, Don, dale’, entre llamaradas dignas de Rammstein y rodeado de sincronizados bailarines.

Ambiente y publico durante el concierto de Don Omar en el Estadi Olímpic / FERRAN SENDRA / EPC
Andanada de bienvenida con tonadas musculosas y la voz, más urbana que melodiosa (y asistida por un barbudo corista), cabalgando sobre ‘Repórtense’, ‘Hasta abajo’ y ‘Guaya guaya’. Canciones, sí, de la primera era del reguetón, cuando los textos todavía no disparaban alarmas de incendio: “Esa, esa baila sola si el DJ la motiva / Y cómo menea la cola, la muy zorra me la activa”. Don Omar fue predicador evangélico y los paralelismos son fáciles. Colocado al extremo de la pasarela, alimentó a cuerpos y almas, invocando la conciencia colectiva. Levantó ovaciones citando a venezolanos, colombianos, ecuatorianos, cubanos, bolivianos… “En Europa todos somos latinos, orgullosos que somos”.
Fue un concentrado de estribillos y letras enteras cantadas por el Estadi. Reguetones innegociables y de primera hora, si bien abiertos a matices, como el roce con la bachata de ‘Pobre diabla’ y la suave ‘Ayer la vi’. Y una mención especial para los dos temas, ‘Virtual diva’ y ‘Sexy robótica’, de su álbum más audaz, ‘iDon’ (2009), de inclinación más ‘clubber’, con sonidos de sintetizador y no exento de fraseos matadores.
Don Omar lució credenciales como pope bautismal del reguetón que es, y tuvo el detalle de citar a sus contemporáneos Daddy Yankee y Wisin & Yandel. Cartas como ‘Ella y yo’ (su cita con Aventura), ‘Taboo’ (esa particular ‘Lambada’) y la lapidaria ‘Danza kuduro’ celebraron el poder de su versión original del género. Y aunque Bad Bunny llene más estadios, conciertos como este tienen algo de acto reparador.
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