“Me dijiste que exagero / Porque lloro en el café / Que mis dudas son un drama / Que te canso, que te harté / Escondiste mis libretas / Para que dejes de escribir/ Me cortaste cada historia/me llamaste infantil…”. El tema se titula No Me Vas A Romper y en unos pocos versos resume el despertar de una mujer que toma conciencia de que está siendo maltratada psicológicamente y le dice a su pareja que hasta aquí hemos llegado. “Me hiciste tan pequeña, pero va me vi de pie / Con el bolso en la cadera y tu miedo en la pared (…) Me arrancaste tantas cosas / pero ya no voy a volver / ¡No me vas a romper!”.

La interpreta Rebecca Montt, una preciosa cantante de habla hispana que en apenas dos meses ha conseguido arrastrar multitudes en plataformas de streaming como Apple Music o Spotify, donde suma casi medio millón de escuchas mensuales. Además, en YouTube, TikTok o Instagram acumula centenares de miles de seguidores, que adoran su voz cálida y desgarrada, como si fuera una reencarnación latina de Janis Joplin. “Acabo de escuchar esta canción y woww me tocó el alma”, escribe un fan. “Creo que acabo de enamorarme de una voz. ¡Qué energía!”, confiesa otro.
Pero hay algo que no acaba de cuadrar. Saltan las dudas y la mayoría parece saber que en realidad Rebecca Montt no existe, que es solo un avatar y que tanto su voz como su rostro o los instrumentos que la acompañan, han sido generados íntegramente mediante inteligencia artificial. Pero eso al público que ha conectado con ella no parece importarle. No hay cabreo, si acaso un ligero desengaño que no llega a decepción: “Dios mío, la IA es genial. Me encanta la canción y toda la imperfección en la piel”, resume otro admirador. Vaya, que “es IA pero me flipa”.
La cantante Rebecca Montt acumula miles de seguidores; a su público le da igual que no sea real
Rebecca Montt, cuya voz guarda sospechosamente un enorme parecido al de su colega en el mundo digital Ruby Black, es la última en llegar al podio de los cantantes y bandas fantasma cuyo éxito no depende de si son reales o no, sino de si sus canciones validan los sentimientos de quienes las escuchan. Las suyas ( Yo soy eterna , Cada día me quiero más, Somos poderosas o Mi cuerpo es mío ) tienen un tono íntimo, confesional. Hablan de relaciones tóxicas, de sanación y de empoderamiento femenino. La voz suena tan humana y el dolor es tan reconocible que hace pensar que no está ya muy lejos el día que alguien encontrará el hombre en la máquina.
Le preceden estrellas como Xania Monet (cantante de R&B creada por la poeta de Misisipi Telisha Nikki Jones) o la banda The Velvet Sundown, y para mantenerse tendrá que hacer frente a una competencia feroz: un informe del diario Le Monde identificó 400 artistas de IA disponibles en plataformas de streaming desde enero de 2026, con más de 90 millones de oyentes mensuales en Spotify. Luego están los de carne y hueso, de momento con ventaja: el disfrute de la música depende en gran medida de que nos conecta con nuestra propia humanidad..
‘ Este Articulo puede contener información publicada por terceros, algunos detalles de este articulo fueron extraídos de la siguiente fuente: www.lavanguardia.com ’









