Es uno de los cantantes más conocidos del país. También uno de los más seguidos y uno de los más polémicos. Joaquín Sabina siempre se ha caracterizado por no tener muchos reparos a la hora de hablar de sí mismo. Autor de muchas de las canciones más conocidas de nuestro panorama nacional, sus frases forman parte de la historia musical de nuestro país.
El cantante ha pasado por momentos muy complicados a nivel de salud. Baches preocupantes que casi acaban con su vida. Desde entonces, lejos de preocuparse, ha bromeado muchas veces sobre cómo se encuentra. Fue precisamente en una visita a Pablo Motos en ‘El Hormiguero’ donde hizo un repaso tan personal como divertido de cómo cuida su salud en esta etapa de su vida, dejando claro que su estilo de vida no responde a manuales ni a modas, sino a una forma muy propia de entender la existencia.


Es uno de los nombres más conocidos y más queridos del panorama nacional. Joaquín Sabina ha pasado por momentos difíciles
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Sentido del humor
Sabina acudía al programa y coincidía con Leiva. Ambos, muy delgados y con una imagen de rockero muy potente, llamaron la atención de Motos. “¿Es algo de rockeros?”, le preguntó. “En fotografía de espaldas, ni Leiva ni yo tenemos culo”, soltó Sabina entre risas. Pero el presentador insistió: “¿Eso es porque comes más de lo que bebes o bebes más de lo que comes?”. Y Sabina, sin rodeos, zanjó el asunto: “Es porque soplo más que como”.
Más allá de la broma, el artista aprovechó para ironizar sobre uno de los consejos médicos más repetidos: beber dos litros de agua al día. “Parece que es igual si los dos litros son de tequila o de whisky”, comentó con sarcasmo. “Eso es una cosa que me dijo el médico, que le di un abrazo. O sea, bebo por prescripción facultativa”, añadió, dejando claro que su humor sigue tan afilado como siempre.


El cantante se toma con humor su situación actual y cómo ha intentado cuidar su salud a pesar de los excesos que siempre le han acompañado
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Cambio de vida
El cantautor no esconde que durante muchos años vivió al límite y que fue, en sus propias palabras, “un superviviente”. El accidente cerebrovascular que sufrió marcó un antes y un después en su vida. A partir de ahí, empezó a hacerse preguntas que antes no se planteaba: cómo quería seguir viviendo, qué merecía la pena cuidar y qué excesos debía dejar atrás.
Sin renunciar a su esencia bohemia ni a su curiosidad infinita, Sabina fue ajustando pequeños hábitos. Empezó a prestar más atención a la alimentación, al descanso y al movimiento diario, pero, sobre todo, al estado de ánimo. Para él, cuidarse no es tanto una cuestión de prohibiciones como de mantener intactas las ganas de escribir, de cantar y de seguir observando el mundo con ojos críticos y poéticos.


Así lo contaba en un reciente entrevista en televisión, donde bromeaba incluso sobre lo que bebía a lo largo del día y no precisamente agua
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“Mantenerse joven” no significa volver atrás, sino no quedarse quieto. “No se freír un huevo porque soy de otra generación y porque he de reconocer que tampoco lo he necesitado nunca”, afirmaba en la revista ‘Elle’. “Incluso en Londres, cuando vivía de okupa, siempre había una chica que los hacía”.
“Yo no he sido nunca un padre ejemplar, ni un marido ejemplar, ni un amante ejemplar, pero creo que he sido un amigo leal”, ha confesado. Desea que sus hijas vivan mejor de lo que ha vivido él. “Yo quisiera que por lo menos vivieran igual. A mí el dinero nunca me ha importado nada, lo despilfarré invitando a mis amigos y pasándolo muy bien”, añadía.
Una filosofía de vida
Esa filosofía se refleja también en su rutina cotidiana. Como viene siendo visible por su estilo de vida, Sabina no opta por gimnasios, ni dietas, ni ponerse en forma. Paseos por la ciudad, largas conversaciones, ratos de guitarra, risas compartidas y momentos de calma. Hay espacio para el vino, para el chiste y para la vida sin culpa. Joaquín Sabina ha aprendido a redirigir, no a renunciar.


Arropado por su familia, Sabina ha logrado situarse en lo más alto de su profesión, siendo inspiración para decenas de cantantes
Cuando dice, medio en serio medio en broma, “no sé ni cómo estoy vivo”, lo hace desde una mezcla de humildad y orgullo que conecta con varias generaciones. Su ejemplo transmite que cuidarse no es someterse a una lista de normas, sino honrar lo vivido y proteger lo que aún está por venir.
“Estuve ocho meses sin fumar hasta que me puse a trabajar. Fue coger un folio en blanco para escribir una canción o un soneto y volver a fumar. Sin esa compañía que ves en la mano me resulta todo imposible. La gente de mi generación que llevó la vida que yo llevé nunca pensó en llegar a los 40”.


Junto a la Jime, su pareja, vive una existencia tranquila y ya alejada del foco de la fama y de los escenarios
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El cantautor deja una enseñanza tan sencilla como poderosa: la juventud no es solo una cifra, sino una actitud ante la vida. Y si en el camino caben dos litros diarios, sean de agua, de música o de ironía, lo importante es seguir brindando mientras haya razones para hacerlo.
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