Kike Santander ha construido una de las carreras más exitosas de la música latina, pero detrás de los reconocimientos y las canciones que han dado la vuelta al mundo, siempre ha existido una prioridad innegociable: su familia.
El compositor asegura que desde el comienzo tuvo claro que no quería sacrificar el tiempo con sus hijos por el trabajo. Por eso tomó decisiones que le permitieran mantenerse cerca de ellos mientras desarrollaba su carrera profesional. Recordó: “Yo tengo bien clarito, bien clarito, por eso no me metí de cantante, digamos, porque yo no quería llegar como me pasó con otros colegas cantantes que me dijeron: ‘Me perdí la niñez de mi hijo o de mi hija'”.
Con esa filosofía, decidió construir una vida en la que pudiera compartir tanto con su familia como con la música. Según contó: “Yo decidí trabajar en mi casa, desde mi casa, estar compartiendo mi tiempo con mi familia y con mi trabajo”.
Hijos de Kike Santander
Su faceta más sensible aparece cuando habla de sus hijos. Kike se describe como un padre cariñoso y cercano: “Yo soy apachichador a morir, me derrito por mis hijos, los beso, los abrazo, les hablo como si fueran chiquitos. Yo soy meloso, me encanta expresar el sentimiento”.
Ese amor encontró un vínculo especial con Alejandro, quien desde muy pequeño mostró interés por la música. Kike recuerda que una de las primeras señales llegó cuando su hijo apenas tenía tres años y grabó un video cantando con una pequeña guitarra. Más adelante, a los ocho años, Alejandro escribió su primera canción completa, titulada “Loco”.
Lejos de imponerle un camino, Kike y su esposa le dieron la libertad de descubrir su propia vocación. Mientras Alejandro crecía como compositor, encontraba en su padre a un guía dispuesto a escuchar cada nueva idea. El joven artista recordó: “Empecé a componer, a consultarle cosas a mi papá, que él me diga: ‘Esto está bien, esto está mal’, tratar de aprender y mejorar”.
Esa relación se fortaleció con los años, Alejandro destaca que, incluso después de largas jornadas de trabajo, su padre siempre encuentra tiempo para apoyarlo. Contó: “Cuando yo le muestro una melodía o una canción y veo que está cansado, él me dice: ‘No, tranquilo, que yo voy a hacer esto por vos'”.
Para Alejandro, esos gestos representan mucho más que consejos musicales. Son la muestra del compromiso de un padre que decidió estar presente en cada etapa de su vida, dentro y fuera de los estudios de grabación.
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