Quizá, entre Pandora y lo que vemos en los documentales del canal Historia, hay un trecho. Y parece que las salas, sin haberse cansado del todo de la primera opción, están agotadas de la segunda. O puede que simplemente Michael, que ya esté en carteleras de España, no se encuentre a la altura.
Durante años, el biopic era un valor seguro, especialmente el musical, que tocó techo con Bohemian Rhapsody. Y, a partir de ahí, una lenta caída que arrasó títulos verdaderamente excepcionales como Rocketman o Elvis. Ellos pagaron el sobrecoste de una Bohemian Rhapsody que envejeció súbitamente tras acabar la gala de los Oscar. Y, con todo, Michael se lleva la palma: del rey del pop al bufón del biopic.
Nadie baila peor que ‘Michael’
La nota de Bohemian Rhapsody, siendo baja, aún daba para un bien alto: nada menos que un 60% en Rotten Tomatoes entre la crítica especializada. Y se disparaba hasta el 85% de aprobación entre el público. La brecha es mayor aún con Michael: su público (aunque la película acaba de estrenarse) ya la aprueba en un 95%. La crítica la manda a recuperación con un 40%.
No la vamos a comparar con biopics musicales excelsos, como los citados de Rocketman o Elvis, sino que vamos a medirla con la segunda división del género: Jimi: All by my side, sobre Hendrix, tiene un 64%; Bob Marley: One Love, un 43%. Aún queda lejos, eso sí, de Stardust, sobre David Bowie, y que fue tal horror que los familiares de Ziggy decidieron no cederle los derechos de sus canciones. De los últimos biopics, en general, de primera línea, Michael es sin duda el peor valorado.
De hecho, las primeras críticas ponían su media en un 19% (y debe tenerse en cuenta que las primeras en llegar suelen ser la de los medios de mayor postín), y las redes sociales decidieron compararla con “biopics recientes”: todos eran de cantantes pero, el mejor valorado, no. Se trataba de Oppenheimer, cuya valoración (un 93%) es casi tan alta como la de un tuit reposteado tres mil veces (no es una exageración) en la que frivoliza con que el físico sea incluido en la nómina musical.
Antoine Fuqua, director de Training Day y de Michael (que es como decir ‘cocinero de El Bulli y freidor de patatas en una hamburguesería’), tiene dos excusas: una, que la película que había diseñado fue demolida cuando su equipo legal descubrió que, si incluían la trama de acoso sexual de Jackson, incumplirían los acuerdos firmados por sus presuntas víctimas, que impedían ser nombradas o aludidas en una película.
La otra justificación de Fuqua es que la película es producida casi enteramente por los propios Jackson, lo que obligaba a que todo lo que se contase del cantante sea para bien.
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