En 1956, Louis Armstrong se sentó a cenar con la familia real británica en Londres. Antes de que terminara la noche, Princess Alexandra y el Duke of Kent tenían en sus manos un sobre de Swiss Kriss — un laxante herbal que Armstrong repartía a cualquier persona que conocía: colegas, fans, periodistas, y aparentemente, también a la corona británica.
Armstrong era tan fanático del producto que publicó un plan de dieta, grabó anuncios sentado en el baño, y mandaba tarjetas de Navidad con su foto en el inodoro. No cobró un centavo por ninguno de esos anuncios. Lo hacía porque creía en el producto.
Mientras tanto, la nueva generación de jazz lo llamaba Uncle Tom. Miles Davis dijo que odiaba verlo sonreírle al público blanco. Armstrong no respondió con un discurso. Siguió repartiendo laxantes. #cibertales #louisarmstrong #jazz #historiareal
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