Durante 166 años, el secreto de “la nariz” se heredó de sangre en sangre: Pierre-François → Aimé → Jacques (el de Shalimar y Mitsouko) → Jean-Paul. Hasta que en los 90s la cadena llegó a su fin y la vendieron a LVMH en 1994. Hoy facturan más que nunca —de $390M a una marca de $7,700M— pero el alma ya no es de familia. La pregunta es si la esencia sobrevive al vuelo.
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