Era 2005 y Joan Manuel Serrat (82 años) acababa de dejar atrás un cáncer de vejiga. Estaba entusiasmado porque andaba preparando su vuelta a los escenarios tras esta complicación médica. Entonces tenía 61 años y no se dejaba uno en el tintero. Le gustaba (y le gusta) presumir de cada uno de ellos. “Si son míos, cómo no voy a contar con ellos”, le decía a su entrevistadora de aquella noche, Julia Otero, en el programa de ‘Las Cerezas’.
Nunca ha querido aparentar menos edad, porque eso, de alguna manera, podría suponer que uno reniega de lo vivido. Y eso, nunca. Cada año, con sus respectivas experiencias. Buenas, malas o regulares, pero todas ensanchando su leyenda. Y, cuando uno es la persona que ha compuesto ‘Mediterráneo’, tiene una leyenda de lo más alargada.


En 2005, Serrat se sentó con Julia Otero para hablar de su vida y entre otros temas sobre cumplir años
TVE
Cumplir años
“A veces veo ejemplos de individuos de 50 años que pretenden tener 20 y la verdad es que resulta patético. Una de las cosas que no quisiera ser es patético”, le dijo con una honestidad brutal a Julia Otero. “Yo estoy muy a gusto con la edad que tengo y me llevo muy bien con la edad que tengo. Estoy contento con el ‘envase’. El ‘envase’ me soporta bastante bien, y yo me llevo bastante bien con él”.
Serrat trazaba un paralelismo entre su cuerpo y el de un envase. Un contenedor de almas que nos acompaña a lo largo de toda nuestra vida. La materia orgánica que nos permite llevar a cabo no solo nuestras funciones vitales, sino que también nos acompaña a la hora de desempeñar nuestros sueños e ilusiones, aquello que imagina nuestro lado inmaterial.
“Como no tengo ninguna queja, no tengo ninguna necesidad de modificar la realidad”, continuaba diciéndole a la presentadora, que le brindaba la apreciación de que él solía zafarse de cualquier cuestión dramática. Y eso que el artista había hecho frente a una bastante difícil tan solo unos meses atrás.


A Serrat le parece de lo más “patético” cuando una persona de cierta edad trata de parecer que es más joven
GTRES
Buen sentido del humor
Aquel cáncer de vejiga para el que recibió tratamiento en el año 2004, después volvió a reproducirse diez años más tarde. Y, entre medias, tuvo que lidiar con uno de pulmón. Para los tres la medicina tuvo solución, y el artista siguió pensando que su ‘envase’ era inmejorable. Siempre tirando del humor, “marca de la casa”, como le dijo Otero.
“Riámonos de nosotros mismos”, recomendaba entonces Joan Manuel. “Hace poco escuché a un político que vociferaba y actuaba como un gamberro. Decía que la gente no tenía sentido del humor. Y pensé que ese hombre confundía el sentido del humor. El sentido del humor es reírse de uno mismo, no reírse de los demás. Sentido del humor sería mirarse al espejo y reírse de él. Que tiene motivos”.


A Joan Manuel Serrat siempre le ha gustado tirar de humor para desdramatizar aquellos momentos más difíciles
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En esa misma entrevista, el catalán hizo una defensa a ultranza de lo público. Gracias a la seguridad social, él estaba vivo y sentía que su mensaje debía reforzar la idea de que tenemos una suerte tremenda de disponer de una sanidad tan profesional que no solo vela por nosotros, sino que llega a salvarnos la vida.
Un defensor de lo público
“Soy un defensor de ella porque tengo suficientes ejemplos a lo largo mi vida. De los comportamientos de los profesionales, tanto de la medicina como de la enseñanza pública, que nos ayudan y nos benefician a todos”.


En la entrevista Serrat puso en valor la calidad de la enseñanza y la sanidad pública
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Durante la charla, Serrat afirmó que si habló de “lo suyo”, no fue para cortar bulos o rumores, sino porque debía ser sincero con todos sus fans. Cuando a él le hicieron el diagnóstico, él tenía por delante toda una gira de conciertos de la que no iba a poder hacerse cargo. Necesitaba intervenirse y debía aplazar los shows.


En 2004, Serrat habló de su cáncer porque tuvo que cancelar parte de su gira, ya que necesitaba ser operado
GTRES
“Yo tenía una gira que estaba prevista que acabara en enero o en febrero, y estábamos en octubre. Ya llevaba más de un año con tratamiento, que me permitía poder realizar el concierto sinfónico y, al tiempo, mantener mi entrañable relación con los tratamientos; hasta que llegó un momento en el que el riesgo era muy elevado de que la cosa se complicara de una manera fea y entonces me dijeron que tenía que pasar por el quirófano. Ya no tuve más remedio que decir que no podía seguir con la gira y la suspendo por esto”.
Toda la vida, Joan Manuel Serrat ha sido un firme defensor de que la mejor manera de afrontar las cosas es hablarlas directamente. Ya sea una enfermedad como entonces fue el caso, o como es, sin ir más lejos, la edad. De la que él jamás ha querido disimular un día.
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