Le conocemos por ser el famoso y legendario vocalista de los Hombres G, pero David Summers (62 años) tiene una historia personal más allá de la banda que le hizo famoso. Este asegura que en los inicios de la banda les llamaban pijos, pero es que ellos siempre fueron diferentes. Y parte de eso tiene mucho que ver con su infancia.
Este nació en Chamberí, pero se crio en el Parque de las Avenidas, en el barrio de La Guindalera, donde vivió hasta los 14 o 15 años, y si alguien tuvo mucha importancia en esta etapa fue su padre, Manuel Summers. Este fue un director de cine, guionista, productor, dibujante y humorista español que su hijo recuerda con una sonrisa en el rostro.


El padre de David Summers ha sido especialmente importante en su historia.
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David Summers, sobre su padre
“Todo en el salón de la casa de David Summers es un homenaje a su padre Manolo”, escriben en ‘Jotdown’, medio que le entrevistó hace unos años y para los que quiso sincerarse sobre su progenitor, al que el cantante define como “un tipo muy loco”.
“Hacía lo que quería en cada momento. Era una virtud y también un defecto porque hacía lo que quería cayera quien cayera. Se le metía algo en la cabeza y lo ponía en pie y luchaba por ello con toda su ilusión. En todas las entrevistas, decía que era como un niño, que él quería ser un niño toda la vida, pero por esa inconsciencia que tienen los niños, ese atreverse a hacer cosas sin pensar en los riesgos”, explicaba el cantante, recordando con cariño a su padre.
“Esa era su manera de ser, su filosofía de vida. Era un tío absolutamente increíble y genial”, añade, teniendo un genial recuerdo de Manuel Summers.


“Hacía lo que quería en cada momento. Era una virtud y también un defecto”, dice de su padre.
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Su padre, muy cariñoso
En esta misma charla, el cantante contó que su padre “era un tipo absolutamente genial. Era muy, muy cariñoso. No era un tipo que estuviera mucho en casa: recuerdo mi niñez y mi padre siempre estaba trabajando, llegaba siempre tarde… pero cuando estaba con nosotros, con mi hermano y conmigo, porque a mi hermana Lucía le llevo doce años, disfrutábamos muchísimo con él: nos organizaba juegos acojonantes, nos motivaba a dibujar o a escribir”, comenta, emocionado.
Y es que el director les motivaba diciéndoles “que si cuando él llegara por la noche habíamos hecho algo propio, original, nos lo cambiaba por cinco duros o por un cochecito de juguete o lo que fuera”, comenta el cantante. “Y esa motivación, ese querer gustar a mi padre, nos hacía estar todo el día escribiendo cuentos para recibir ese premio. Era su manera de motivar nuestra imaginación y que fuéramos, desde pequeños, creadores. Conmigo, en concreto, me vio una vena creativa desde muy niño y fue a saco: me ayudó muchísimo, me dio los mejores consejos… Lo que yo soy ahora se lo debo totalmente a él“, expresó.
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Summers también cuenta que su padre sacó a relucir su lado más creativo.
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La música y su padre
Fue gracias a su padre que David se lanzó al mundo de la música, algo que también le debe. “A mi padre le encantaba la música. Tocaba la guitarra y cantaba y escribía letras para fandangos de Huelva, que era lo que le gustaba a él, el flamenco”, contó el artista.


Gracias a su padre también nació su amor por la música.
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Y es que David asegura que “la primera canción que aprendí a tocar en mi vida me la enseñó él, que fue ‘Perfidia’. Una vez que sabes tocar ‘Perfidia’ ya puedes empezar a componer, porque en ‘Perfidia’ ya están todos los acordes que necesitas para hacer una canción bonita: do, la menor, re menor, fa, sol… una vez que conoces esos acordes, ya puedes combinarlos y empezar a hacer canciones”.
David también reconoce que esa imaginería de los primeros discos de los Hombres G en la que se podía notar su amor por el cine clásico viene de su padre: “Nos obligaba a ver películas en la tele. Por ejemplo, si una noche echaban Sed de mal, toda la familia teníamos que verla. Y luego, cuando salió el vídeo, nos obligaba a grabárselas… ¡sin anuncios! Y nosotros ahí con el mando, dándole al pause”.
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