Cuando Amaya (79 años) y Estíbaliz Uranga (73 años) empezaron a cantar, solo eran unas jovencitas de Bilbao que aprovechaban las reuniones de catequesis para crear armonías con sus voces. Era 1967, y aquello fue el germen de Voces y Guitarras, que acabaría desembocando en uno de los mayores fenómenos de nuestra música: Mocedades.
Pero esto de las melodías a los Uranga no les vino por inspiración divina. Los hermanos lo habían mamado en casa, donde sus progenitores, a la mínima oportunidad que tenían, se dedicaban a canturrear y a dar el do de pecho. Especialmente su padre. Procediendo de un núcleo así, ¿cómo no iban sus hijos a revolucionar los escenarios del mundo entero?


Los Uranga siempre fueron una familia de lo más musical
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El padre de los Uranga
“Mi padre era el que empezaba todas las juergas cuando había reuniones”, ha contado Estíbailiz Uranga en una entrevista con El Mundo. “En nuestra casa siempre se cantaba y el primero que empezaba era mi padre, aunque mi madre cantaba bonito”. De los nueve hermanos que eran, ocho heredaron de sus progenitores la afición musical. Casi como una versión vasca de ‘Sonrisas y lágrimas’.
“Él estuvo en la coral de Bilbao. Tras vivir un tiempo en los Estados Unidos, vino con música góspel y otros géneros”, rememora de aquellos años en los que el cabeza de familia de los Uranga importó a Euskadi un estilo de música que, hasta entonces, era completamente desconocido. Aunque, también incorporaba en el repertorio abundantes canciones del País Vasco. “Había mucha riqueza”, rememora la cantante.
Cuenta Estíbaliz que ella solo tuvo que seguir a su hermana mayor. Y es que fue Amaya, la primogénita de los Uranga, la primera que se animó a compartir su portentosa voz fuera de las paredes del hogar familiar, y, poco a poco, fue introduciendo en el coro de la parroquia al resto de sus hermanas y hermanos.


Amaya fue la primera en inciarse en la música. La siguieron sus hermanas
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“Amaya cantaba con su guitarrita y nos lleva a Izaskun y a mí de vez en cuando. Desde los comienzos hasta que empezó el primer grupo tampoco pasó mucho tiempo, como un año o año y pico”. Fue entonces cuando Sergio se sumó al conjunto musicovocal. Y aquello cambió la vida de Estíbaliz por completo.
Sergio y Estíbaliz
Se lo presentó su hermana Amaya. “Lo vi cantar con su hermana. No es que le echase el ojo. Imagínate, con 15 años y en aquellos tiempos. Pero me pareció alguien especial”, contó Estíbaliz en una entrevista con La Vanguardia. “Un día, Amaya habló con Sergio, que cantaba con su amigo Jesús Belmonte, y entre los dos decidieron unirse y preparar canciones. Así nació Voces y guitarras, germen de Mocedades. A partir de ahí comenzó todo”.


Sergio y Estíbaliz formaron su propio dúo
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Lo que también empezó fue la propia desintegración del grupo, porque Sergio y Estíbaliz no tardarían mucho en emprender su propio camino. En 1972 decidieron que lo mejor para ellos era formar un dúo. Y, durante años, así fue. A partir de entonces ya no serían Mocedades, sino, simplemente, Sergio y Estíbaliz.


Ya como Sergio y Estíbaliz cosecharon un enorme éxito
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Llegó el éxito, las giras, los conciertos… ¡Eurovisión! Los Uranga estaban por todas partes, pero también llegó el cansancio, el agotamiento y la presión. Mientras que el dúo compuesto por el matrimonio marchaba sin problemas aparentes, en Mocedades empezó a cundir el desánimo. Amaya sentía sobre sus espaldas una responsabilidad que, en ocasiones, no era repartida con el resto. Esto marcó el inicio de la desintegración de la formación. Eran mediados de los años 80 y todavía necesitarían toda una década para volver a unir (musicalmente hablando) sus caminos de nuevo.


Amaya quiso abandonar la formación de Mocedades y emprender un camino en solitario
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Y eso ocurrió en 1993, cuando Iñaki les presentó la opción de crear El Consorcio, que pretendía recuperar el espíritu de aquel primer Mocedades, sumando a la ecuación al matrimonio que, años atrás, se había salido del conjunto. Cuando la propuesta llegó a Sergio y a Estíbaliz, el sí estuvo claro, así como el de Amaya. A partir de entonces, la formación se desvinculó del nombre con el que pisaron Eurovisión con ‘Eres tú’ y dejaron que fueran otros integrantes de la familia Uranga quienes mantuvieran el nombre que Juan Carlos Calderón buscó para ellos.
De Mocedades a El Consorcio
El Consorcio, treinta años más tarde, y ya sin algunos de sus componentes iniciales, como Sergio, que falleció en 2015, o Amaya, que ha decidido bajarse de los escenarios por problemas de salud continúa llenando teatros. Entre sus nuevos componentes, Allende, hija de Estíbaliz, que busca honrar con su voz todo el pasado musical que la ha traído hasta aquí.


La formación ha ido cambiando sus componentes. Ahora es Allende, hija de Estíbaliz quien se ha sumado
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“Allende no es la sustituta de Amaya, porque Amaya es insustituible”, matiza la progenitora de la recinte incorporación. “Cuando le pedimos a Allende que se animara con nosotros es porque somos un grupo polifónico y de solistas, y Allende cumple los dos requisitos”. La intérprete está más que entrenada, puesto que ha recibido una sólida formación musical y, en los últimos años, la hemos visto en diferentes musicales de éxito.
El 17 de julio, el Consorcio vuelve a las tablas del Gran Teatre del Liceu de Barcelona. Y será una oportunidad única para disfrutar de los temas de siempre, con las voces de siempre, con el plus, de disfrutar de esta novedad llamada Allende Blanco Uranga.
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