Colombia, Ucrania, Venezuela, Estados Unidos, Argentina, Cuba… Las relaciones diplomáticas entre algunos de estos países están en la cuerda floja, pero en la Compañía Lírica Alicantina ciudadanos de estos lares cantan La Revoltosa como si nada les uniera más. Dedicada desde hace más de medio siglo a divulgar un género tan castizo como la zarzuela, alrededor de un 20% de los cantantes de esta formación lírica son extranjeros, desde latinos a europeos o anglosajones. Todos coinciden en subrayar el poder integrador que hoy mantiene la música que Chapí, Chueca o Barbieri escribieron hace un siglo.
Para el presidente de la agrupación, Nacho Hernández, que una quinta parte de la compañía tenga procedencia internacional “no es una cifra buscada, sino el resultado natural de una compañía viva y abierta. Alicante siempre ha sido ciudad acogedora, así que no es más que un reflejo de la sociedad actual”. Considera que esta diversidad “es un patrimonio cultural incalculable” ya que “cada artista que viene de fuera trae consigo una formación distinta, una sensibilidad particular y una energía que revitaliza al grupo”.

Merlyn, Christian, Leonardo, Ana María, Laura y Rey, en un ensayo de la Compñía Lírica Alicantina / PILAR CORTÉS
El hecho de que la compañía funcione como puerto de acogida de gente que comparte la pasión por la lírica hace que “cualquier diferencia de origen se convierta en una anécdota enriquecedora”. La música, añade, “elimina cualquier barrera” y en la zarzuela “no importa la raza, el acento original ni el idioma materno, sino la voz y la verdad del artista en el escenario”.
De los 48 miembros de la Compañía Lírica, los extranjeros suponen una decena: Dalila Colombo (Venezuela), Merlyn Cruz (Cuba), Yulia Zvazhiy (Ucrania), Christine Lombardy (Francia), Laura Torres (Argentina), Ana María Ruge (Colombia), Rey Quinteros (Cuba), Leonardo Velvett (Cuba) y Christian A. Lindsey (Estados Unidos).

El norteamericano Christian A. Lindsey es pianista, cantante y director musical de la Compañía Lírica Alicantina / PILAR CORTES
Este último, Lindsey, además de pianista y cantante, es el director musical de la compañía. Americano de Indianápolis (Indiana, EE UU) su suegra y su mujer cantaban zarzuela en Elda y le introdujeron en el género “porque necesitaban a una persona que pudiera tocar el piano y dirigir al mismo tiempo y yo podía. Poco a poco he ido estudiando zarzuelas y ya me sé casi cincuenta”, afirma con orgullo y sin apenas acento el norteamericano afincado hace años en Elche, que confiesa “haber aprendido un montón de la cultura española en diferentes regiones: Madrid, Navarra, Zaragoza.. se aprende historia de España y, musicalmente hablando, me gustan mucho las melodías de la zarzuela, no es un género menor, ni mucho menos” apunta Lindsey, que entre sus favoritas destaca Adiós a la bohemia, La del Soto del Parral, La Revoltosa, Luisa Fernanda, Doña Francisquita...
Merlyn Cruz era solista en la Ópera Nacional de Cuba, llegó en 2023 a Alicante “y se me abrieron las puertas en la Compañía Lírica, fue mi primer cobijo y ha sido maravilloso: he hecho amigos, he podido actuar en el teatro, hacer zarzuela, ópera, participar en el programa Aria de TVE…”, apunta la mezzosoprano, que combina la docencia con el escenario y confiesa que temía perder su acento al cantar en España. “Ese era mi miedo, porque perdería mi identidad”, explica la cubana, “pero enseguida me dijeron que no había problema en mantenerlo”.

Los tres integrantes cubanos de la compañía: Leonardo, Merlyn y Rey / PILAR CORTES
No opina igual Laura Torres, argentina de Buenos Aires, profesora de música y cantante más cercana a la ópera, que está descubriendo en Alicante la zarzuela. Ella quiere intentar cantar con acento castellano “con respeto y sin que quede falso” porque “siento que estoy aprendiendo más la identidad española. No me sale aún natural, pero siento el compromiso con mis compañeros y con el público”. Agradece el espacio que le brindó la compañía cuando llegó “escapando de Milei. Aquí se quejan mucho pero están a años luz de cómo estamos allá”.
Ana María Ruge, soprano colombiana con un máster de canto lírico en Nueva York, ha actuado en los principales teatros de su país y es de las últimas incorporaciones a la compañía, “que me ha recibido con los brazos abiertos”. Tiene muchas ganas de retomar el género de la zarzuela, “que conozco bien porque en Colombia hay varias compañías desde hace muchos años vinculadas con España, y esa tradición de la zarzuela española ha sido una constante en la cultura colombiana por la cercanía del idioma. Me gusta porque es un genero nacional que muestra la cultura propia”.

Miembros de la Compañía Lírica Alicantina con algunos de los cantantes extranjeros en el centro de la imagen / SANTI GATTO
“Es más cercana que la ópera por su cotidianidad”, asegura el tenor cubano Rey Quinteros, también exsolista en la Ópera Nacional de Cuba, que recuerda que el país caribeño cuenta con su propio género chico con títulos como Cecilia Valdés o María de la O. “Me gusta la zarzuela porque refleja la sociedad en todos los aspectos, bella y poderosa, con sus dramas”, apunta, mientras su paisano Leonardo Velvett, de Camaguey, reconoce que el acento nunca le preocupó “porque al final es el mismo idioma, guardamos la herencia española y, sobre todo, la música es un lenguaje universal”. Él, además, se precia de haber llegado a la compañía “porque necesitaban a una persona de color para un personaje de origen afrocaribeño en La tabernera del puerto” y, desde entonces, “me han incluido en todas las obras. He cantado hasta vestido de fallero, un negro como yo, y la gente lo ve tan normal”.
Dalila Colombo, de Venezuela, cree que formar parte del elenco ha sido para ella “un beneficio no solo personal sino espiritual”. “La Compañía Lírica ha sido un hallazgo en la parte musical y en el diseño de vestuario, que fue una constante en mi país, y estoy muy agradecida por lo que España ha significado para mi después de haber tenido que emigrar de mi país”. Y algo parecido opina Yulia Zvazhyi, natural de Ucrania, para quien “cantar zarzuela es un orgullo inmenso. Amo este género tan bello y me conecta con el corazón de España de una forma muy profunda. La Compañía es un hogar para mí, donde he podido crecer y vivir esta pasión con mucha felicidad”.
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